Un QR que se puede tocar: así funciona la impresión en 3D
Un código QR impreso en papel se moja, se dobla y acaba despegado. Uno impreso en 3D dura años en la mesa de una terraza, colgado de unas llaves o atornillado junto a la puerta. Esta herramienta convierte tu código en un objeto real: el QR y el texto salen en relieve sobre una base de otro color, y es precisamente esa diferencia de color la que permite que el móvil lo lea.
Por qué 3MF y no STL
El STL es el formato clásico, pero solo describe una forma: no sabe nada de colores ni de piezas. El 3MF es el estándar de las impresoras actuales y guarda dentro del archivo las dos partes del objeto —la base y el relieve— con el color que hayas elegido para cada una. Al abrirlo en Bambu Studio, OrcaSlicer, PrusaSlicer o Cura, cada parte aparece separada y solo tienes que asignarle su filamento. Si tu impresora o tu programa son antiguos, también puedes descargar la versión STL: son dos archivos (base y código) que se colocan en la misma posición.
Tres formatos para tres usos
El soporte de mesa es una cuña inclinada que se sostiene sola: perfecta para la carta de un restaurante o para el típico «¿nos dejas una reseña?» junto a la caja. Está pensado para imprimirse sin soportes, con la cara del QR mirando hacia arriba. El llavero lleva su agujero reforzado para la anilla y es ideal para regalar a clientes o para la wifi de casa. La placa de pared incluye dos agujeros para colgarla o atornillarla en la entrada del local.
Consejos para que se escanee a la primera
Elige colores con mucho contraste: base clara y código oscuro es lo más seguro (blanco y negro, crema y azul marino…). Procura que cada cuadradito del código mida al menos 1,5 mm; la herramienta te dice la medida exacta en directo. Si tu enlace es muy largo, el código tiene más cuadraditos y salen más pequeños: agranda el objeto o usa un enlace más corto. Un relieve de 1 a 1,5 mm es el punto justo. Y si pones un logo en el centro, prueba a escanear la vista previa con el móvil antes de imprimir varias unidades.
¿Y si mi impresora es de un solo color?
No pasa nada. Imprime la base con un filamento y, cuando empiece el relieve, pausa la impresión y cambia de filamento. Casi todos los programas de impresión permiten añadir esa pausa en una capa concreta: es la capa justo encima del grosor de la base.